Portada / Actividades / -co-creacion-para-la-innovacin

Co-creación para la innovación

09 de Marzo del 2018

Desde Santa Cruz Innova, la primera agencia de innovación privada del país, se promueve la innovación en las empresas, fomentando la investigación y la capacidad creativa para responder a las demandas de un mundo globalizado y altamente competitivo.

Una de las metodologías utilizadas por aquellas organizaciones que buscan innovar y elevar su competitividad es la Co-creación, entendida como un proceso donde nuevas ideas son diseñadas en conjunto entre personas de diferentes rubros y conocimientos, para generar un impacto en la sociedad.

Co-crear es diseñar colectivamente entre la empresa y sus públicos o grupos relacionados una experiencia de interacción entre ambos, de forma tal que el producto resultante se crea con un valor mayor y mutuo.

Connecting Connection Digital Device Wireless Concept

En un enfoque tradicional, la empresa define los “puntos de contacto” que tendrá con sus clientes. El producto se diseña dentro de la empresa y se presenta terminado a los clientes en grupos de enfoque u otros foros para hacer ajustes finales.

Hoy las empresas co-creadoras son aquellas que rompen ese paradigma tradicional y se entregan a un proceso de democratización y descentralización de los procesos de creación de valor, moviéndolos del centro interno de la organización hacia las interacciones de la empresa con terceros (clientes, proveedores, empleados, etc.) y las experiencias de los mismos en dichos puntos de contacto.

La metodología de la co-creación reconoce la información que pueden aportar las personas ya que de ésta se puede extraer conceptos innovadores en el proceso, y de esta forma expande la capacidad de la empresa para llevar a cabo una introspección de su oferta y de sus capacidades y permite con ello aprovechar oportunidades de negocio y de mejora operativa que podrían no estar a simple vista.

En otras palabras, básicamente lo que la co-creación promueve es que las empresas dejen de ver al individuo como un receptor pasivo en los procesos de creación, y por el contrario que empiecen a involucrarlo activamente en la búsqueda de valor. Es decir, no se trata de “pensar fuera de la caja”, sino de “transformar la caja”.

Es de esta forma que la co-creación, que está basada en la confianza y la colaboración, está impactando significativamente en la forma cómo las compañías están reforzando sus relaciones con clientes y otros grupos de interés y renovando sus procesos de innovación.

Por ello esta metodología se está consolidando como una práctica que puede ser aplicable a diversos escenarios, y dentro de un entorno empresarial puede ser definida como el ejercicio colaborativo a través del cual se puede trabajar de la mano de los usuarios con diferentes propósitos, desde estrategias de comunicación y mercadeo, hasta llevar a cabo proyectos de impacto social, diseñar nuevos productos o crear experiencias de marca, entre otras.

De esta forma, la co-creación puede aplicarse a casi cada tipo de innovación, desde el aspecto operativo y la definición de productos y servicios, hasta la estrategia del negocio y la gestión del mismo.

 

La co-creación en la transformación de la sociedad

Antes de que la co-creación se aplicara en las empresas, y cuando el término “co-creación” fue acuñado en la década de los años ochenta en Boston (Estados Unidos), se entendía este proceso como una interacción ciudadana con el gobierno de turno para la creación de plataformas que ayuden a intervenir la sociedad y hacerla mucho mejor.

Más adelante, a principios de la década del 2000, aparece el concepto de “Fab Lab”, donde las personas podían aunar esfuerzos, sin importar cuál fuera su formación, y colaborar entre ellas para crear un producto. Entonces ya se buscaba descentralizar el conocimiento, es así que empezaron a surgir estos espacios alrededor del mundo y a conectarse generando una red.

Un ejemplo de cómo se puede transformar la sociedad valiéndose de procesos de co-creación, nos lo acerca el colombiano Sebastián Torres Montoya, ingeniero biomédico impulsor del primer laboratorio de co-creación en un centro estatal de Latinoamérica.

Sebastián participó recientemente en el simposio “Conectados con el mundo” coorganizado por Santa Cruz Innova -la agencia de innovación de CAINCO- y los Clubes de Ciencia Bolivia, ocasión en la que hizo un repaso de la  historia de la innovación hasta explicar en qué consisten los procesos de co-creación desde su experiencia en el Hospital General de Medellín, en Colombia, donde se vive una verdadera revolución tecnológica con la implementación de un laboratorio donde se desarrollan dispositivos médicos a través de la participación activa de profesionales en salud y de ingenieros que intercambian ideas con las que luego desarrollan sus propios instrumentos.

“En mi ciudad, en Medellín, se venían desarrollando procesos de co-creación aproximadamente desde 1945, sin que se conociera exactamente que eran procesos de co-creación, porque el término como tal se acuñó recién en los años 80”, empieza comentando este profesional.

En esa época, explica, el país colombiano empezó a diseñar planes de intervención nacional y en Medellín se decidió que una de las prioridades era el transporte de las personas. “Para 1977, en Medellín se creó lo que se conocía como Metropolitana de Transportes, una precursora de lo que es el Metro de Medellín hoy. Ese año se decidió que el medio de transporte masivo iba a ser el metro y que iba a funcionar con energía renovable”, nos narra este ingeniero que actualmente encara un proyecto para la reutilización de dispositivos médicos en el hospital de Medellín.

Sebastián destaca este hecho como un proceso de co-creación porque se hizo con base en un estudio básico muy social con el que se definió cuál sería la mejor ruta del Metro de esta ciudad, que estaba rodeada de otros municipios con los cuales se buscaba conectar para formar la zona metropolitana. “De ahí surge el primer trazado del Metro, que se inauguró en 1995, y a partir de allí se empieza otro proceso de co-creación, pero esta vez de co-creación ciudadana: en el Metro se empezaron a dar mensajes positivos y de aliento, un tipo de educación pedagógica con la que la gente cada día escuchaba mensajes de aliento que de alguna forma direccionaban a ser mejores personas”, explica. “Se volvió un proceso de co-creación muy bonito porque la gente empezó a sugerir temas y así surgieron en las Estaciones del Metro centros de cultura que empezaron a transformar la ciudad. Por eso Medellín se convirtió en ejemplo de transformación urbana”.

El Hospital General de Medellín, donde colabora Sebastián Torres, resulta ser como un primo del Metro de Medellín y de otras empresas sociales del Estado que tiene como función atender a la población vulnerable.

Este hospital en el 2015 tomó la decisión de incluir a la innovación como uno de sus objetivos misionales, algo que, según explica Sebastián, resulta muy raro para una institución pública de Colombia en el sector de salud. “Menos del 1% de las instituciones de salud en Colombia reportan que realicen alguna actividad que tenga que ver con ciencia, tecnología e innovación. Solamente unas pocas se dedican a investigación”, comenta, y destaca que la estrategia de materialización de la innovación que eligió el Hospital General de Medellín, así como lo hizo el Metro en los 70 y 80, fue la co-creación.

Es así como nace el Laboratorio de Co-creación en Salud del cual forma parte nuestro entrevistado, donde médicos, instrumentistas, enfermeras, ingenieros, estudiantes y personal directivo confluyen para tratar de solucionar problemas del tipo tecnológicos, sobre todo, pero que más adelante también podrán ser administrativos o de planeación. Todo esto con la vista puesta en mejorar la calidad en la atención de los usuarios del hospital.